En estos momentos no estamos especialmente interesados en esta tipología de creador. Entendámonos: en cuestiones artísticas nunca se puede declarar nada solemnemente, pues no se puede rechazar un hipotético ofrecimiento de alguien con audiencia de millones. Pero hacemos la siguiente reflexión:
Si un creador prefiere reproducir el esquema clásico de división social, según el
cual a él le basta con ceder como detalle magnánimo uno de sus poemas (por ejemplo), dejando al resto de artistas todo el trabajo y carga de producción, aplicaríamos estrictamente ese mismo concepto: que nos demuestre que sus libros venden miles de ejemplares, que el mundo de la cultura lo considera Premio Nacional, o doctor honoris causa, o cosas de ese tipo. Si no es así, se comprenderá que prefiramos que se ponga el mono de trabajo, como todos.
lunes, 10 de febrero de 2020
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